sábado, 18 de abril de 2009

Basílica de Luján


Visité la Basílica de Luján después de mucho tiempo de no ir por distintos motivos.
Imponente espera al peregrino.
Muchos cambios, una plaza toda adoquinada con una fuente en constante funcionamiento. Las recovas prolijas y nuevamente pintadas.
Entrar en ella fue sentir una enorme paz, ese silencio que no lastima por lo contrario, te llena el corazón de Paz.
Allí pedía por cada uno de mis seres queridos, en mi fueron muchas personas, pero también agradecí lo que nuestra madre del cielo nos da. Muchas veces vemos demasiada oscuridad y ese rayito que se esfuerza por iluminar, lo dejamos de lado, ese rayito es la luz de ella y agradecí que no nos abandone.
Va esta imagen para quienes están distantes, comparto de alguna manera mi experiencia con todos.